Teatro

Edad Media

El teatro hunde sus orígenes en los rituales mágicos relacionados con la caza, los ciclos agrícolas, la fertilidad, etc. Todo ello, evidentemente, se relaciona con el desarrollo de las manifestaciones religiosas posteriores. Al igual que en Grecia, donde durante su época clásica (s. V a.C.) se establecieron los modelos occidentales prototípicos de tragedia y comedia luego heredados por Roma y exportados a sus colonias en Hispania, los orígenes del teatro “autóctono” en la Península Ibérica tienen un carácter religioso. La liturgia católica, que puede entenderse como la escenificación de una tragedia esperanzada, la de Cristo, estimuló una incipiente actividad teatral en los templos mediante la dramatización de los más relevantes episodios evangélicos en forma de breves diálogos: los llamados tropos. Estos conatos de drama litúrgico se agruparon en ciclos temáticos: el conocido como officium pastorum escenificaba la anunciación a los pastores; el ordo stellae, la adoración de los Magos; la visitatio sepulchri, la sorpresa de las santas mujeres al encontrarse vacío el sepulcro de Cristo. A partir de estos tropos surgieron los primeros textos de cierta entidad, como la Representación de los Reyes Magos, única muestra conservada del teatro en la Castilla medieval. En cambio, son numerosos los ejemplos en el área catalano-valenciana: desde el Cant de la Sibil·la (s. X) hasta los numerosos misterios, como el Misteri d'Adam i Eva, la Consueta de Josep, la Consueta del rei Assuer, la Passió de Sant Jordi, el Misteri de Sant Cristòfor y, sobre todo, el Misteri d'Elx, bellísimo testimonio de teatro religioso popular que aún sigue representándose.

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