Tapiz

Introducción

Trabajo artesanal textil cuyo efecto decorativo resulta de la trama de hilos de colores que lo componen. Habitualmente, los tapices han sido colgados en las paredes de castillos y palacios en calidad de grandes paramentos decorativos, pero también se han colocado en el suelo a modo de alfombras. Dos son sus variantes técnicas tradicionales: la del alto lizo, en la que el tapicero tiene colocados los hilos de la urdimbre en sentido vertical, y la del bajo lizo, en la que el telar está dispuesto en un plano casi horizontal. Este último, de procedimiento más sencillo, permite un trabajo rápido y, en consecuencia, más económico. Dos características genéricas han marcado la creación de tapices en España: su adecuación a los estilos pictóricos y su dependencia de modelos foráneos. Efectivamente, fueron muchos los extranjeros que trabajaron en la Península y muchos los tapices encargados por la monarquía a fábricas europeas, principalmente flamencas.

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