Mateo Alemán y de Enero

Introducción

(Sevi-lia, 1547 – ¿Chaleos, México, 1615?). Escritor. Hijo de Hernando, médico de la cárcel sevillana, y de Juana de Henero, cuyo origen era florentino (del Nero), su familia era de origen judío y uno de sus antepasados había sido quemado por la Inquisición. Se graduó en Sevilla de bachiller de Artes y Filosofía en 1564, año en el que comenzó estudios de Medicina en la Universidad de la misma ciudad. Pasó posteriormente a la Universidad de Salamanca y a la de Alcalá de Henares, pero en 1568 abandonó los estudios una vez finalizado el cuarto curso, quizás a causa de la muerte de su padre el año anterior y marchó de nuevo a Sevilla junto a su madre. En aquel momento contrajo una deuda con el capitán Hernández de Ayala, que era tutor de Catalina de Espinosa, y firmó un aval con una cláusula por la cual Alemán se comprometía a casarse con aquélla en el plazo de un año, tras lo cual deberían ambos reembolsar el importe prestado. En 1571 no se había ni casado ni pagado la deuda, pero cuando Ayala la reclamó optó por la boda, que fue un auténtico fracaso. En 1570 entró como interino en la Contaduría Mayor, cargo que abandonó en 1596 ó 1597. En 1580 volvió a sus estudios y se matriculó en Leyes en la Universidad de Sevilla, aunque tuvo que pasar varios meses en la cárcel a causa de sus deudas. En 1582 pidió licencia para marchar a Perú y aunque le fue concedida no emprendió el viaje. En 1583 fue nombrado juez de comisión y encargado de examinar las cuentas del difunto tesorero de alcabalas de la villa de Usagre (Badajoz), pero en el cumplimiento de su cometido debió de cometer algunas irregularidades legales que provocaron su ingreso en la Cárcel Real de Madrid. En 1593 se le designó juez visitador para investigar las condiciones de trabajo y administración de las minas de Almadén (Ciudad Real) explotadas por los banqueros alemanes Fugger en concesión por los préstamos de dinero realizados a la Hacienda Real; Alemán dio testimonio del trato inhumano que se daba a los trabajadores, pero sus gestiones no tuvieron éxito. En 1598 publicó las traducciones de dos odas de Horacio (Carmina, II, X y XIV) y un prólogo para los Proverbios morales de su amigo Alonso de Barros. En 1599 se imprimía la primera parte del Guzmán de Alfarache en la casa del licenciado Várez de Castro de Madrid; la obra tuvo un inusual éxito, sólo superado por el Don Quijote de Cervantes y ya en 1604 Luis Valdés, en su Elogio para la segunda parte de la obra, decía que se habían impreso veintiséis ediciones y vendido más de cincuenta mil ejemplares. A pesar de ello en 1602 estaba de nuevo en prisión por deudas impagadas, y tuvo que ser su primo Juan Bautista del Rosso quien se hiciera cargo de ellas para poder sacarlo de la cárcel. En 1601 vivía definitivamente separado de su esposa y en compañía de Francisca de Calderón. En 1602 apareció la novela apócrifa Segunda Parte del Guzmán, de Mateo Luján Saavedra, pseudónimo del abogado valenciano Juan Martí, al que Alemán atacó en la segunda parte de su obra. En 1604 publicó La vida de San Antonio en la imprenta de Clemente Hidalgo de Sevilla, que según él mismo había escrito apresuradamente para cumplir un voto contraído en 1591. A finales de 1604 salía en Lisboa, donde Alemán vivió una temporada, La Segunda Parte de la vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana, en la imprenta de Pedro Crasbeek. En 1607 volvió a pedir licencia para ir al Nuevo Mundo, esta vez a Méjico y si le fue finalmente concedida tras muchas gestiones se debió a que sobornó a Pedro de Ledesma, secretario del rey, pues existía una ley que prohibía viajar a las Indias a los que no pudieran demostrar la pureza de su linaje de cristianos viejos. En 1608 embarcó con Francisca de Calderón, dos hijos y una sobrina; en la misma flota viajaban el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón y fray García Guerra, recientemente nombrado arzobispo de la ciudad de México, quien le prestará apoyo en su nueva vida. En 1609 publicó en la imprenta mejicana de Jerónimo Balli la Ortografía castellana, que abogaba por la reforma ortográfica en la misma línea iniciada por Nebrija, y también un breve prólogo a la Vida del Padre Maestro Ignacio de Loyola de su amigo Luis Belmonte Bermúdez. En 1613 aparecía su última obra, Sucesos de D. Fray García Guerra arzobispo de Méjico, a cuyo cargo estuvo el gobierno de la Nueva España, a la que acompañaba una Oración fúnebre, escrita con ampulosidad culterana. En 1615 residía en Chaleos, pequeño pueblo cerca de México, según consta en la última noticia documental de que se dispone.

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