Juan Rodríguez

Escultor activo en la primera mitad del s. XVI, m. en Ávila en 1543. Considerado el discípulo más brillante del taller que Vasco de la Zarza tenía en Ávila, sus obras destacan por la profusión ornamental, el detallismo y la complejidad compositiva. En 1528 le fueron encargadas las obras escultóricas del segoviano monasterio del Parral, para la realización de las cuales fue ayudado por Blas Hernández y Jerónimo Pellicer. El retablo, de dimensiones monumentales, fue concebido con cinco pisos, que se encaraman hasta la bóveda del ábside, y tres calles. La decoración ocupa por completo las superficies de la estructura -columnas, frisos, arquitrabes y pilastras- en un perfecto ejemplo de plateresco avanzado. Las figuras que invaden las escenas dispuestas en diferentes planos son de tal realismo que, por su primorosa descripción fisonómica, se emparentan con la meticulosidad y el sentido del gusto de los Renacimientos germánico y flamenco. En los sepulcros de alabastro de...

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