Ingeniería

Introducción

La aplicación técnica del saber científico surge al mismo tiempo que la ciencia (v.), por lo que resulta posible hablar de obras de ingeniería desde la Antigüedad, aún cuando el término no esté documentado en castellano hasta finales del s. XV, con la acepción restringida de construcción de engeños, máquinas de guerra. Así, ya a mediados del tercer milenio a.C, la construcción de las pirámides egipcias, de los sistemas de canalización para evacuar aguas residuales en Mohenjo-Daro (actual Pakistán), o de las primeras presas, también en Egipto, constituyen las primitivas obras de ingeniería, en su acepción actual, de las que queda constancia arqueológica. En la Península Ibérica, la aparición de la metalurgia en el Calcolitico (v.) Edad del Cobre (tercer milenio a.C.) conllevó la utilización de una serie de técnicas, tanto extractivas como de tratamiento posterior del mineral, que pueden ser consideradas los inicios de la ingeniería hispana. En este periodo aparecen además los primeros núcleos de población amurallados y las primeras obras hidráulicas destinadas a aumentar la productividad de la agricultura (v.), muestras preliminares de ingeniería militar y agronómica, respectivamente. La riqueza mineral de la Península Ibérica hizo que ya en la primera mitad del primer milenio a.C, constituyera una de las zonas elegidas por pueblos colonizadores procedentes del Mediterráneo oriental, feno-púnicos y griegos, para la obtención de productos con los que comerciar. La escasez de grandes yacimientos arqueológicos, con la única excepción de Emporion (L'Escala, Girona; .), impide conocer con precisión cuáles fueron sus aportaciones en la Península en cuanto a las obras de ingeniería. Muy diferente resulta el proceso de la romanización (v.), debido a la voluntad no de establecer meras factorías costeras de carácter comercial, sino de integrar a Hispania en el Imperio Romano de forma duradera, por lo que se emprendió en la Península una política de obras públicas en el sentido moderno del término que conformaron la primera dotación de infraestructuras de la historia de España, y cuya utilización se ha extendido hasta épocas muy recientes e incluso hasta la actualidad. La construcción de la red viaria romana comenzó poco después del inicio de la conquista (218 a.C); la composición de su trazado se ha realizado mediante la utilización de fuentes arqueológicas, epigráficas y, sobre todo, literarias, de las cuales las que aportan una mayor información son los denominados itinerarios, en particular el Itinerario de Antonino (vv.).

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